Las familias afectadas por el terremoto del 10 de agosto siguen necesitando de nuestra solidaridad. Hoy queremos hacer una nueva invitación a toda nuestra comunidad: abramos el corazón y compartamos con quienes más lo necesitan.
Puedes sumarte a nuestra colecta donando alimentos no perecederos, agua, medicamentos, elementos de aseo e higiene personal, cobijas y otros artículos de primera necesidad.
Cada aporte cuenta. Cada donación es un abrazo que llega a una familia que está reconstruyendo su vida.
Como comunidad Jesús-María, creemos que la solidaridad no se queda en las palabras: se convierte en presencia, servicio y compromiso. Hoy podemos ser esperanza para quienes más lo necesitan.






