En nuestro Festival de la Canción Mariana, elevamos la voz y el corazón para contemplar a María como modelo de vida y fe. A través de cada canto, recordamos las llamadas que inspiran el camino de la congregación de Jesús-María: amar con ternura, caminar humildemente y actuar con justicia.
Fue un espacio donde la música se convirtió en oración, y cada melodía reflejó el rostro de una Iglesia joven que, siguiendo el ejemplo de la Virgen, quiere transformar el mundo con amor concreto, sencillez y compromiso.
Que María siga guiando nuestros pasos para vivir con un corazón tierno, una actitud humilde y una fe que se traduzca en obras de justicia.

















