Una misión que recordó el verdadero sentido de educar: formar con el corazón, servir con humildad y caminar junto a los más necesitados.
Durante el 28 de marzo al 1 de abril un grupo de docentes, administrativos y estudiantes del grado Undécimo, salieron de las aulas para encontrarse con la vida en su expresión más profunda en el municipio de Cimitarra en el departamento de Santander.
Compartir con niños llenos de esperanza, acompañar a jóvenes en sus búsquedas, escuchar la sabiduría de los adultos mayores y llevar consuelo a los enfermos fue una experiencia realmente enriquecedora. Cada sonrisa, cada conversación y cada gesto de cercanía fue un signo de que la educación también se vive en la entrega, en la escucha y en el compromiso con el otro. Además de dar con amor, recibimos: aprendizajes, testimonios y una fe que se fortalece en comunidad.
Esta misión no termina aquí, queda el desafío de seguir construyendo una escuela que no solo enseña, sino que transforma realidades desde el amor y el servicio.







